CREADORES FRENTE AL CONFINAMIENTO

JIMENA
MANCILLA

Es importante lo que estamos viviendo que creemos relevante hacer eco, ruido, gritar fuerte para que todos nos escuchen. Vivir confinados es una acción brutal. Tan brutal como pedirle a un niño que se quede quieto. Es un momento histórico, un golpe en nuestros corazones, un alto en nuestra vida. ¿Pero realmente lo es? ¿O somos capaces de transformar esto? En “El Laboratorio Creativo 206” creemos que sí. Es por eso que queremos hacer eco, ruido, gritar muy fuerte, sacudir y hacer que todos nos escuchen. Esto no nos va a detener. Hay que tomar las cosas, crecer. Y esto, es el proceso para hacerlo. Bienvenidos a “Creadores frente al confinamiento”, una serie de entrevistas que les realizamos a distintos artistas y creadores para conocer cómo ha sido su proceso durante esta etapa.

¿ Tienes algún ritual para tu proceso creativo, durante esta etapa? ¿Cuál es? Y ¿En qué podrías decir que es distinto antes del COVID-19?

Sí, los rituales son importantes elementos de mi rutina, incluso pre-COVID. Para mi todo tiene que ver con un espacio, haciendo alusión a Virginia Woolf, la relevancia de tener un espacio propio para el artista o creador es uno de los elementos más esenciales dentro del proceso creativo. Ese espacio no tiene que ser un cuarto aislado, en mi caso particular, no lo es, no lo ha sido al menos desde que se desató la pandemia, sin embargo, es un pequeño espacio del que me he apropiado y donde me siento segura para crear.

Luego está el cómo llego a ese espacio. Casi siempre trabajo de día, soy noctámbula pero hago un gran esfuerzo por empezar mis mañanas temprano porque sé que eso es mejor para mi salud.

El día empieza con una rutina para despertar el cuerpo seguido del momento especial de mimos a mi gata Martina, y luego el alimento vital, siempre como frente a la computadora. La rutina no ha cambiado mucho pues el trabajo que hago, sobretodo labores de producción y desarrollo, siempre han tenido su propia lógica y espacio ajeno al mundo de las oficinas y a la necesidad de reunirse en un mismo lugar para trabajar. Dos elementos esenciales que no pueden faltar son el té y la música.

¿Hay algo del encierro que te aporte de manera positiva en el desarrollo de tu actividad creativa?

Primero que nada, el encierro ha disminuido considerablemente el ruido externo y las distracciones, lo cual para mí es fundamental. Soy una persona demasiado dispersa, de las que empiezan otra tarea antes de acaba la anterior, y el mundo exterior siempre ha representado una provocación a participar en él. Ahora que no puedo salir me aburro más, pero por lo mismo, me concentro más en los pendientes y eso me ha ayudad a volverme más productiva. La creatividad es un músculo que se ejercita como cualquier otro a base de constancia y trabajo aunque muchas veces una se olvida.

Este periodo de confinamiento trastoca lo cotidiano en lo que al encierro se refiere, pero también conlleva una profunda crisis financiera que eventualmente tendrá consecuencias en todos los aspectos de la vida social. En este contexto, ¿qué tendrían que hacer los creadores para encontrar un sustento económico viable?

Sin duda nos enfrentamos a un futuro que vulnera muchísimo nuestra estabilidad y posibilidades de crecimiento. Es preocupante. No creo que exista una sola solución, creo que como todo es parte de un conjunto de labores que nos toca asumir desde lo individual hacia lo colectivo. Para sobrevivir necesitamos regresar a la manada, a la comunidad y a los valores de solidaridad y apoyo. Dentro de nuestro propio medio, que los grandes artistas e instituciones cobijen a los más afectados. Necesitamos, hoy más que nunca, acercar lo que hacemos a la sociedad para regresarle a nuestro trabajo el elemento de relevancia que tiene. Si somos listos, pero sobretodo si hacemos equipo, podremos presionar para que los apoyos crezcan. Ha sido muy evidente la importante labor que han tenido las artes en el confinamiento, no imagino el encierro sin cine, música, literatura, pintura, etc. La clave para mi está en hacer comunidad.

Los recursos digitales se han reafirmado como elemento esencial en nuestro cotidiano. A partir de esto, ¿Dichos recursos se integrarán como herramienta de producción en tu trabajo?

LTotalmente. Creo los medios digitales han aportado grandes cosas en cuestión de practicidad, accesibilidad y vinculación. Yo trabajo con personas que viven en distintos países y sin duda el boom de herramientas que han aparecido en esta pandemia han sido extremadamente útiles, incluso para imaginar cosas que antes nos parecían más complicadas, o caras por los traslados, etc. También he visto muchas iniciativas muy creativas de artistas compartiendo su trabajo o artistas u obras que hubiese sido casi imposible ver si no fuera por los servicios de streaming. Me parece un elemento muy valioso y sin duda seguiré explorando todas las posibilidades de creación que ofrece el mundo digital.

¿Cómo crees que será todo, una vez que podamos salir y retomemos nuestras actividades?

Creo que este es mi aspecto más pesimista. La verdad no sé si haya un gran cambio a cómo sucedían las cosas antes del COVID. Creo que este virus nos mostró lo vulnerable que es nuestra estructura social, pero también lo mucho que estamos apegados a ella. A pesar de haber leído mucho y hacer muchas reflexiones sobre nuestro contexto, he de confesar que extraño las cosas más simples y banales del afuera. Creo que será natural el querer volver a lo que conocíamos y hacíamos antes de la pandemia, aunque esa realidad no fuera la ideal. Eso sí, creo que independientemente del COVID, o a pesar de este, hay muchos cambios que se empiezan a palpar en el mundo. Existen otros virus sociales casi tan letales, o hasta más que el COVID, a los que nos tocará enfrentarnos de manera voluntaria y sin la presión de un confinamiento, pero de nuevo, es algo que tendremos que hacer juntos.


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Jimena Mancilla
Sobre Jimena Mancilla

Artista mexicana graduada del MA en Teatro Aplicado por la Royal Central School of Speech and Drama, Reino unido en 2019; y de la Licenciatura en Actuación de la Escuela Nacional de Arte Teatral en México en 2015. Es co-fundadora y Directora Artística de La Madriguera AC, una plataforma dedicada a la producción y fomento de las artes en contextos vulnerables y ganadora de un Premio de la Juventud de la CDMX 2016. Ha entrenado con destacados maestros a nivel internacional entre los que se encuentran Anne Bogart, Anestis Azas, Anne Bérélovitch, entre otros.

Con más de 10 años de experiencia como actriz, creadora, productora y facilitadora, ha colaborado y participado en la creación y producción de varios proyectos multidisciplinarios en México (Alicia/ Teatro y La Lupe Cualquiera/ Musica y performance), Argentina (Visual Art Week), Chile (El baile de los que sobran/ Serie documental), Italia (Applied Theatre International Society), y Reino Unido (Simposio Latinoamericano de Arte y Cultura en Oxford y Invisibles/Teatro).

Actualmente trabaja con el género documental -escénico y audiovisual- profundizando en los márgenes entre la realidad y la ficción con un enfoque interdisciplinario en proyectos que tratan temas de migración, desplazamientos forzados, refugiados y presos políticos.

Becaria del programa FONCA-CONACYT 2018 y galardonada con un Embassy Award por la University of London, 2019.